La Corte Suprema amplió de forma drástica el poder presidencial el lunes al respaldar los despidos del presidente Donald Trump de los jefes de agencias federales independientes, con una excepción importante: la Reserva Federal.
Los jueces permitieron que la gobernadora de la Fed Lisa Cook se mantenga en su cargo mientras combate el intento del mandatario republicano de despedirla por acusaciones de fraude hipotecario, que ella ha negado.
Pero, salvo en el banco central del país —con su función de fijar las tasas de interés—, el tribunal sostuvo que los presidentes tienen libertad de despedir a los jefes de agencias a voluntad, pese a leyes federales que exigen una causa para esos despidos y a una decisión de hace 91 años que había limitado la autoridad del Ejecutivo.
Con los seis jueces conservadores en la mayoría, el tribunal de nueve integrantes desechó su decisión unánime en Humphrey’s Executor, que había limitado cuándo los presidentes pueden despedir a miembros de juntas directivas de agencias, en parte para intentar garantizar decisiones libres de influencia política.
“Sostenemos que esa protección frente a la destitución es contraria a la separación de poderes consagrada en la Constitución”, escribió el presidente del tribunal John Roberts en nombre del pleno.
Los jueces fallaron en el caso de la exintegrante de la Comisión Federal de Comercio Rebecca Slaughter, a quien Trump despidió sin causa pese a una disposición de la ley federal que exige un motivo. La lógica de la decisión se extiende a otras agencias, entre ellas la Junta Nacional de Relaciones Laborales, la Junta de Protección de Sistemas de Mérito y la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor, donde Trump también ha despedido a miembros de juntas.

